Temporada alta en Tokio
La primavera, entre marzo y abril, es el momento donde Tokio tiene su mayor afluencia de gente debido a la floración de los cerezos. Al aterrizar en el Aeropuerto Internacional de Narita, vas a notar un ritmo dinámico mientras los parques se llenan de gente para el tradicional *hanami*. Las temperaturas son agradables y oscilan entre los 12 °C y 20 °C, lo que permite caminar durante horas por barrios como Shinjuku o Ueno.
El otoño, especialmente en noviembre, es la otra gran temporada alta por el cambio de color del follaje. El clima es seco y fresco, ideal para recorrer los jardines del Palacio Imperial sin el calor agobiante del resto del año. Los días son luminosos y la visibilidad es excelente, lo que permite que veas el Monte Fuji desde los observatorios de la ciudad apenas llegás a la capital.
Temporada baja en Tokio
El invierno, de diciembre a febrero, tiene días muy fríos pero cielos despejados y mucha luz solar. Aunque las temperaturas bajan hasta los 2 °C, la ciudad tiene una atmósfera más tranquila y menos saturada en puntos clave como el Templo Senso-ji. Es una época donde el aire se siente nítido al bajar del avión y la menor cantidad de turistas te deja apreciar la arquitectura de la Torre de Tokio con más calma.
El verano, marcado por el calor húmedo de julio y agosto, es la otra cara de la temporada baja debido al clima pesado y las lluvias. Si bien las temperaturas superan los 30 °C, la vida social se traslada a los festivales nocturnos y los espectáculos de fuegos artificiales en el Río Sumida. Es un período de contrastes, donde el ritmo urbano se ralentiza durante el día y se activa con fuerza cuando baja el sol.