Temporada alta
Cuando aterrizás en el Aeropuerto Internacional Comandante Armando Tola durante los meses de diciembre a marzo, te recibe un clima seco con temperaturas que promedian los 18 °C. Los días son inusualmente largos en Santa Cruz, con casi 17 horas de luz solar, lo que permite aprovechar las jornadas extensas para explorar los senderos de la estepa. El viento patagónico es una constante que marca el pulso de la ciudad y despeja el cielo con rapidez.
El ambiente social se vuelve muy activo con la llegada de viajeros y la celebración de eventos como la Fiesta Nacional del Lago. Los comercios locales extienden sus horarios y las calles se llenan de gente que regresa de las pasarelas del Glaciar Perito Moreno. Es una época de gran movimiento donde las actividades de trekking y la navegación definen la identidad del lugar, permitiendo un contacto directo con la naturaleza bajo un sol persistente.
Temporada baja
A partir de junio, el paisaje se transforma por completo bajo el dominio del frío y las nevadas frecuentes. Al descender del avión, el aire gélido y las temperaturas que suelen bajar de los 0 °C te dan una bienvenida contundente al sur. Los días se acortan de forma notable, lo que genera una atmósfera íntima donde la vida social se traslada hacia los espacios cerrados, ofreciendo una perspectiva mucho más calma de la región.
Durante estos meses, podés ver cómo las lagunas cercanas se congelan y se convierten en pistas de patinaje naturales que los residentes disfrutan a diario. El ritmo de la ciudad se desacelera significativamente y el silencio de la nieve acumulada invita a un descanso profundo frente a la inmensidad del paisaje. Es el momento ideal para quienes buscan contemplar los picos nevados en soledad o realizar deportes invernales en un entorno de paz absoluta.