El viento patagónico y la inmensidad de la estepa te saludan en el Aeropuerto Balmaceda antes de recorrer los 55 km que separan la pista de la capital regional. Una vez en Coyhaique, descubrís un refugio andino donde la naturaleza salvaje se integra con la vida urbana de manera orgánica.
Reserva Nacional Río Simpson
La reserva se ubica a unos 33 km del centro y protege valles donde el río corre entre paredes de roca y bosques de coigües. Es un punto clave para entender el ecosistema local, con senderos que llevan a saltos de agua como la Cascada de la Virgen.
Cerro Mackay
Este macizo de columnas de basalto domina el horizonte de la ciudad y es el telón de fondo constante para cualquier caminata por las calles céntricas. Sus paredes verticales atraen a escaladores, mientras que la base tiene rutas que permiten apreciar la escala monumental de la geografía patagónica.
Plaza de Armas
A diferencia de la mayoría de las plazas centrales, tiene una forma pentagonal que rompe con el esquema tradicional de damero. Alrededor de este espacio verde se concentra la actividad social, permitiendo observar el ritmo pausado de los residentes bajo la sombra de árboles añosos.
Piedra del Indio
Esta formación rocosa natural, esculpida por la erosión a orillas del Río Simpson, asemeja el perfil de un hombre y es uno de los puntos más fotografiados de la zona. Se llega tras un breve recorrido desde el núcleo urbano, encontrando una vista del cauce de agua que serpentea por el valle.