Temporada alta
Para los que aterrizan en el Aeroporto Internacional de Cabo Frio entre diciembre y marzo, el calor es el protagonista absoluto. Con temperaturas que suelen superar los 30 °C, la ciudad vibra con una energía constante que se siente apenas bajás del avión. La Praia do Forte tiene una ocupación plena y el centro se llena de vida nocturna, transformando el ritmo pausado de la costa en un movimiento incesante de gente buscando el agua cristalina y la arena blanca.
Los eventos sociales y las competencias de vela aprovechan los vientos constantes, mientras que los paradores funcionan a plena capacidad durante todo el día. El estilo de vida se vuelca totalmente al exterior, con caminatas por el Bairro da Passagem al atardecer y actividades náuticas que definen la identidad festiva de estos meses. Es el momento donde la ciudad muestra su faceta más expansiva y dinámica para el visitante que busca sol y entretenimiento.
Temporada baja
Cuando llega el otoño y el invierno, el clima se vuelve más templado, con máximas que rondan los 24 °C y noches frescas de 18 °C. Esta transición trae una calma profunda que permite apreciar la arquitectura colonial y la naturaleza sin las multitudes del verano. Al llegar a la zona, vas a notar un ambiente mucho más relajado, ideal para quienes prefieren explorar los senderos del Parque Estadual de la Costa del Sol con total tranquilidad.
La visibilidad del agua suele mejorar y los vientos de esta época son buscados específicamente para deportes como el kitesurf. La vida local recupera su pulso original y los paseos por la costanera se vuelven recorridos silenciosos bajo cielos despejados. Es una etapa que tiene un encanto particular, donde la luz del sol sobre las dunas crea un paisaje visualmente más nítido y tranquilo, lejos del bullicio estival.