Temporada alta
Durante el verano, Viedma se transforma bajo un sol intenso que suele elevar el termómetro por encima de los 30 °C. Al aterrizar en el Aeropuerto Gobernador Edgardo Castello, percibís de inmediato el aire seco y cálido que caracteriza al norte de la Patagonia. La vida social se traslada a la Costanera, donde el Río Negro es el eje de todas las actividades recreativas y deportivas de la región.
Enero es un mes clave por la realización de la Regata del Río Negro, la competencia de canotaje más larga del mundo que finaliza en esta ciudad. Muchos visitantes aprovechan la cercanía con el balneario El Cóndor, ubicado a solo 30 km, para disfrutar de las playas de la costa atlántica. El ritmo es imperdible y las jornadas se extienden hasta tarde, aprovechando las horas de luz extra que ofrece la latitud sur durante esta época del año.
Temporada baja
Cuando llega el invierno, la ciudad adquiere un pulso mucho más calmo y administrativo, con temperaturas medias que rondan los 10 °C. Los vientos patagónicos son frecuentes en estos meses, lo que invita a buscar refugio en los cafés del centro o en los espacios culturales que miran hacia la orilla. El paisaje ribereño cambia sus colores verdes por tonos ocres y el movimiento de gente disminuye considerablemente respecto a los meses estivales.
A pesar del frío, caminar por la orilla del río es la actividad predilecta para entender la identidad de la capital rionegrina. Los vuelos que llegan en esta época suelen traer a quienes buscan una experiencia de tranquilidad absoluta o deben realizar trámites institucionales. Es el momento para observar la fauna local en las cercanías, como las colonias de loros barranqueros, sin las aglomeraciones propias del turismo de sol y playa.