Temporada alta en La Coruña
Para el viajero que aterriza en el Aeropuerto de A Coruña (LCG) durante los meses de julio y agosto, la ciudad tiene una luminosidad atlántica particular. Las temperaturas suelen rondar los 22°C, lo que permite disfrutar de las playas de Riazor y Orzán sin el calor sofocante de otras latitudes. El paseo marítimo, que tiene una extensión de 13 km, se llena de gente caminando o andando en bicicleta hasta la Torre de Hércules, el faro romano más antiguo en funcionamiento.
La vida social alcanza su punto máximo con la noche de San Juan el 23 de junio, cuando las hogueras iluminan toda la costa y marcan el inicio oficial del verano. Durante estas semanas, el ritmo urbano es activo y las terrazas de la Plaza de María Pita están concurridas hasta tarde. Es el momento ideal para recorrer el centro histórico y ver cómo los cristales de las famosas galerías de la Avenida de la Marina reflejan el sol del atardecer sobre el puerto.
Temporada baja en La Coruña
Cuando llegás a la ciudad entre noviembre y marzo, te recibe un clima más temperamental marcado por el viento y el característico orballo. Las temperaturas bajan hasta promediar los 10°C o 12°C, y el océano Atlántico muestra su fuerza con marejadas que golpean el rompeolas. Esta atmósfera invita a refugiarse en los museos o a recorrer la Ciudad Vieja, apreciando el aire melancólico y la arquitectura de piedra que define la identidad gallega.
El ritmo de vida se vuelve más pausado y local, lejos de las aglomeraciones estivales. Podés caminar por los jardines de Méndez Núñez con tranquilidad o subir al Monte de San Pedro para observar cómo se forman las tormentas sobre el mar. Aunque los días son más cortos, con la puesta del sol cerca de las 18:00, la actividad cultural en teatros y centros sociales se intensifica, manteniendo la ciudad despierta puertas adentro.