Temporada alta
Durante los meses de mayo a septiembre, Cajamarca en Perú vive su época seca, caracterizada por días de sol pleno y cielos despejados. Al aterrizar en el Aeropuerto Mayor General FAP Armando Revoredo Iglesias, vas a notar una visibilidad impecable que permite apreciar la magnitud de los valles andinos desde el aire. Las temperaturas diurnas promedian los 20 °C, aunque al caer la noche el termómetro suele bajar hasta los 5 °C, lo que requiere contar con abrigo para recorrer la Plaza de Armas.
Esta etapa coincide con celebraciones de gran convocatoria, como las Fiestas Patrias en julio, cuando el pulso de la ciudad se acelera y las actividades en el exterior se multiplican. El clima estable facilita las caminatas hacia las Ventanillas de Otuzco, ubicadas a 8 km del centro, o la visita a los Baños del Inca. Es el momento del año donde la identidad andina se muestra bajo una luz nítida, ideal para quienes buscan explorar los sitios arqueológicos sin la interrupción de las lluvias.
Temporada baja
La temporada de lluvias se extiende de octubre a abril, transformando el entorno en un escenario de verdes intensos y nubes bajas que abrazan los cerros. Si bien las precipitaciones son frecuentes, suelen ser intermitentes, permitiendo que la vida urbana continúe bajo una atmósfera fresca y renovada. Al llegar a la región en estos meses, vas a encontrar un paisaje verde y frondoso, con una humedad que resalta el aroma de los campos de eucaliptos cercanos.
A pesar de las lluvias, febrero marca un hito fundamental con el Carnaval de Cajamarca, un evento que detiene la rutina para llenar las calles de música y juegos tradicionales. Durante el resto de esta estación, el ritmo cotidiano es más pausado y los espacios históricos se perciben más tranquilos. Es una época que define la esencia fértil de la sierra, donde la neblina matutina y el cambio en la luz muestran una cara distinta de la arquitectura colonial.