Temporada alta
Entre julio y octubre, Bahía Solano recibe a sus visitantes más ilustres: las ballenas yubarta. Al aterrizar en el Aeropuerto José Celestino Mutis, vas a notar enseguida cómo la humedad del Pacífico se mezcla con la expectativa de quienes buscan avistamientos en el mar. Las temperaturas suelen rondar los 28 °C y, aunque las lluvias son frecuentes en esta región selvática, el ritmo del pueblo se acelera con excursiones diarias que parten hacia el Parque Nacional Natural Ensenada de Utría, ubicado a unos 45 minutos en lancha.
El ambiente social es intenso y la oferta de actividades al aire libre se concentra en el contacto directo con la fauna marina. Podés sumarte a navegaciones para observar los saltos de los cetáceos o recorrer senderos que llevan a cascadas escondidas entre la vegetación. Es el momento ideal si buscás compartir la experiencia con otros viajeros, ya que el flujo de personas es constante y las calles de Ciudad Mutis tienen su faceta más activa y concurrida.
Temporada baja
Durante el resto del año, especialmente entre diciembre y junio, el pueblo recupera una calma profunda y un pulso mucho más local. El clima se mantiene cálido, con promedios de 27 °C, pero la ausencia de las grandes migraciones de ballenas reduce la cantidad de visitantes. Si llegás en esta época, vas a encontrar playas casi desiertas como El Almejal, situada a unos 2 km de la zona urbana, donde el sonido de la selva y el mar son protagonistas absolutos sin interferencias.
Esta etapa es excelente para quienes practican pesca deportiva o buscan domar las olas, ya que las condiciones para el surf son óptimas en ciertos sectores de la costa. El estilo de vida se vuelve más pausado y te permite conectar con la cultura del Chocó de una forma directa, observando las tareas cotidianas de los pescadores artesanales. Es una temporada de introspección y aventura, ideal para caminar por la arena oscura volcánica y disfrutar de la biodiversidad sin el apuro de las agendas turísticas cargadas.